Por qué viajar a Hawái

Las islas de Hawái son un gran paraíso que se ha convertido en mito gracias a sus hermosos paisajes y a la magnitud de sus olas, que hacen de este lugar el espacio ideal para los surfistas. El amplio abanico de ofertas de ocio lo convierten también en un viaje ideal para ir con niños, a pesar de ser realmente idílico para parejas. Hawái es un sueño, y como los sueños están para cumplirlos aquí os desgranamos algunas características de este archipiélago.

La zona se compone de numerosas islas y atolones, entre las que destacan las seis de mayor extensión: Hawái, Maui, Oahu, Kauai, Molokai y Lanai. Cada una de ellas tienen distintas condiciones que hacen que puedas elegir la que más se ajusta a tus preferencias. Las primeras son mucho más turísticas que las últimas, pero todas tienen en común una belleza indescriptible en sus playas.

Esas playas se combinan con los volcanes, el intenso color verde de la vegetación, la variada fauna y los bonitos pueblos y ciudades. Un recorrido por las islas es un paseo por el edén, un trayecto en el que guardar miles de instantáneas de postal, de atardeceres deslizando las últimas luces por las palmeras, la arena blanca y el atractivo azul del océano. Las zonas de playa conviven en las distintas islas con los abruptos acantilados procedentes de la actividad volcánica y con los hermosos arrecifes de coral, constituyendo un lugar del que sin duda enamorarse.

El archipiélago cuenta con unas zonas más turísticas y con más afluencia de gente como la isla de Oahu, la más poblada con su capital Honolulu a la cabeza. La cultura hawaina está basada en disfrutar del día a día. Contágiate de esa energía, déjate llevar por las constumbres y tradiciones y baila, danza y canta. Conoce la exquisita gastronomía y descubre de uno de los paraísos más soñados del mundo.

Japón, un destino imprescindible

Japón es uno de esos lugares que hay que visitar una vez en la vida. Las múltiples diferencias con Occidente se olvidan una vez que pisas territorio nipón y te adentras en una cultura espectacular, una cultura que embriaga, que pronto sentirás como si fuera tuya. Y es que el país del Sol Naciente es un compendio de todo, un lugar de grandes contrastes donde se mezcla la más absoluta modernidad con la tradición más arraigada.

Tokyo, con una enorme vida y color

El país es la tercera economía más potente del mundo, y eso se aprecia en la imagen de Tokio como centro de negocios y de la vanguardia tecnológica mundial. La fantástica mezcla de luces y colores esconde un gran número de lugares de interés, desde rascacielos a pequeños santuarios en la ciudad. El transporte no es ningún problema con el Japan Rail Pass, mientras que la seguridad es uno de los bienes más preciados, ya que verás cómo la gente se descuida de sus pertenencias sin miedo a ningún robo.

En la otra cara de la moneda encontramos Kioto, donde veremos un Japón muy diferente, un lugar donde admirar la tradición cultural de la nación. Aquí destacan los numerosos templos que se enmarcan en jardines espectaculares, dentro de una magnífica y colorida vegetación. Otras ciudades que visitar son Yohohama, Hiroshima, Nara u Osaka, o también las relajantes y paradisíacas playas del Pacífico.

No esperes grandes monumentos, ya que la belleza reside en los detalles, en pequeñas construcciones con un encanto inigualable. Déjate enamorar por una cultura diferente, especial, y disfruta de sus avances y tradiciones. No olvides llevar dinero en efectivo, ya que en las máquinas expendedoras podrás conseguir prácticamente lo que quieras, hasta una camisa recién planchada. Y si no te gusta el sushi, no temas, ya que la gastronomía es tan variada que podrás comer muchas cosas más. Abre tu paladar y no tengas miedo a pedir, ya que cada plato lleva un sinfín de ingredientes.

Estocolmo, máximo exponente de la belleza nórdica

El norte de Europa es uno de los enclaves más bellos del mundo, y dentro de él, Estocolmo es la ciudad más destacada. En ocasiones se la denomina la “Venecia del norte”, gracias a sus canales y su belleza arquitectónica. La localidad ha sido descrita y en ocasiones protagonista para grandes autores de la novela sueca, como Stieg Larsson, Henning Mankell o Camilla Läckberg, y dispone de muchos lugares de interés. Aquí te mostraremos algunos.

En primer lugar, un paseo por la ciudad vieja (Gamla Stan) te permitirá contemplar la Catedral y el Palacio Real, con su cambio de guardia. Sin embargo, debes recorrer las calles de esta zona, sin miedo, sin mapa, descubriendo todos los monumentos y los bonitos edificios. Perderse es imposible ya que se encuentra en una isla y siempre te darás de frente con el mar. También aquí podemos ver el gran Parlamento o el Ayuntamiento, donde se celebra la cena de los Premios Nobel. Para terminar el trayecto, puedes acudir a la Plaza Mayor, a las calles comerciales o ver las distintas iglesias.

Otra manera de ver la ciudad es a bordo de un barco, que te mostrará Estocolmo de una manera diferente para que te lleves todas las perspectivas posibles. Para moverse por el centro, nada mejor que el metro, en el que las estaciones son una obra de arte en sí misma, con decorados y pinturas espectaculares.

La capital sueca cuenta con numerosos museos. Destaca el Vasa, donde podremos admirar un barco de guerra del siglo XVII, y el de Abba, dedicado al grupo que en su día ganó Eurovisión y en el que conocerás sus inicios y su trayectoria. Puedes descubrir el Museo de Arte Moderno o Skansen, una colección al aire libre de casas y costumbres del pueblo sueco desde el siglo XVI. Otros lugares de interés son el Museo Nórdico o el Nacional de Bellas Artes.

Para terminar, puedes desplazarte para ver enormes monumentos como Vaxholm, una inmensa fortaleza construida en 1549, o el Palacio de Drottningholm, cuya construcción original data del siglo XVI. Dispone de teatro, iglesia e imponentes jardines, uno barroco y otro de estilo inglés. En su terreno podemos ver también el Pabellón chino, cuya estructura se basa en el rococó francés y en el arte asiático.