Consejos para viajar a Egipto

23319931370_befc1fd25b_zA pesar de la difícil situación política y social de Egipto, la tierra de los faraones sigue siendo uno de los principales destinos turísticos del norte de África debido a todo el misticismo y los espectaculares monumentos presentes entre los que destaca como no podía ser de otra forma las grandes pirámides.

Aprovechando la coyuntura actual se pueden encontrar vuelos a precios sensiblemente más reducidos de lo venía siendo habitual, por lo que si estas dudando sobre cual puede ser el destino para futuros viajes, resulta muy recomendable al menos tener en cuenta un país con tantísima tradición e historia como Egipto.

Para que la experiencia resulte completamente satisfactoria y agradable ofrecemos algunos consejos que seguro serán muy útiles en esta aventura.

Lo primero que hay tener siempre presente es, como no, las recomendaciones acerca de la salud y los productos que vayamos a consumir. El agua será uno de los productos más necesarios, pero es importante tener claro que siempre ha de ser embotellada para evitar problemas gástricos que nos puedan fastidiar el viaje. Los alimentos deben estar siempre bien cocinados para evitar bacterias a las no estamos acostumbrados, y por si acaso siempre es mejor viajar con un seguro contratado que nos salvará en situaciones extremas, especialmente en países donde no existe la sanidad pública.

Las agencias de viajes que organizar tours y recorridos enfatizarán mucho sobre los riesgos de ir por libre y los abusivos precios que hay que pagar, pero todo esto forma parte en muchas ocasiones de una estrategia comercial por la que los trabajadores que van por libre están cada vez menos solicitados en favor de excursiones organizadas.

De hecho, lo más común es que logremos negociar mejores precios por nuestra cuenta y, algo muy importante, que el dinero que gastamos no vaya a manos de compañías que abusan de los locales y sí termine íntegramente en manos de un autóctono que seguramente lo usará para mantener a su familia.

Si es la primera experiencia en un país musulmán es normal que se sienta cierta intranquilidad, pero no hay nada que temer.

El regateo es una de las costumbres a las que nos tendremos que acostumbrar si no queremos que nos engañen. Es cierto que los bajos precios nos llevarán instintivamente a pagar lo que nos pidan al considerarlos bajos, pero no se debe hacer la comparación con lo que podamos encontrar en España, ya que aún bajos, pueden ser un 400% más altos de lo habitual. Así que no hay que tener miedo a preguntar varios precios o pedir descuentos, ya que es algo a lo que los comerciantes egipcios están acostumbrados y lo esperan.

Es importante negociar los precios por adelantado y luego no caer en trampas como que te intenten hacer pagar peajes o sobrecostes durante el trayecto, hay que mantenerse firme. Por otro lado hay que estar prevenido sobre las propinas. Los egipcios acostumbran a pedirlas por casi cualquier cosa, así que es mejor no pensar, por ejemplo, que los policías son muy simpáticos y nos dejan fotografiarnos con ellos o subidos a sus camellos ya que después es casi seguro que pondrán la mano.

Por último, algo que quizás ya haya escuchado a personas que han viajado por esta zona es que han llevado objetos para regalar como ropa que ya no usan o simplemente bolígrafos. En muchas ocasiones no sabremos si los piden por pedir o si realmente los necesitan, pero es una sencilla forma de sentirse mejor con uno mismo con un coste ínfimo y ayudar a personas necesitadas.

Ouzoud, la cascada por excelencia

Hoy nos adentramos en Marruecos con una visita maravillosa, que son las cascadas del Ouzoud.

Las cataratas más grandes e impresionantes del Norte de África. Tienen una altura de 110 metros y está a 150 kilómetros de Marrakech, eso traducido en transporte público son 3 horas.

Cuando sales de Marrakech te impacta ver a las personas con sus burros o cuatro metidos en una moto de los 80, pero en Marruecos la vida es totalmente diferente a la de España así que poco a poco te vas habituando a su paisaje.

fuente: wikimedia

Una vez bajados del autobús nos percatamos de que no se oía ni se veían ninguna cascada, pero poco a poco te vas adentrando en la naturaleza y encuentras las famosas cascadas.

Lo mejor que puedes hacer es contratar un guía que te explique y te lleve por todos los rincones para verlas de diferentes perspectivas y así no te perderás nada, eso sí, id con un buen calzado y un bañador para disfrutar de las cascadas y el río tan maravilloso. Por otra parte, acercaros a la cascada principal y poneros donde rompe la cascada con el rio y podréis escuchar todo su sonido.

Las cascadas son bastante grandes, así que, podéis elegir en que parte preferís bañaros. Ouzoud es bastante turístico, por lo tanto, os encontrareis a muchísima casino pa natet gente. Nosotros fuimos a un lugar más apartado y con un bar donde pudimos tomarnos un refresco. Eso sí, Una vez bien mojados, nos tumbamos para secarnos y nos fuimos a comer, encontrareis bastantes restaurantes por el alrededor de las cascadas.

A la hora de comer podréis ver restaurantes que están arriba del todo, son los más caros o la otra opción, son los que están a pie de las cascadas más baratos y con unas vistas igual de espectaculares.

Por último, si os gustan los animales encontrareis muchos monos entre los arboles si queréis que se os acerquen únicamente debéis dejar un poco de comida en el suelo y te aparece una manada entera, eso sí, tened cuidado que quizá se peleen por la comida.

Lo mejor de esta excursión es ver la naturaleza en todo su esplendor, así que si vais a Marrakech intentad id a verlas porque merece la pena.

Desconexión en las playas de Kribi

Ni rastro de hamacas y sombrillas, ni de chiringuitos, ni de hoteles a primera línea de la playa, ni siquiera de turistas… Este es el escenario idílico de aquellos que buscan una verdadera desconexión del planeta en vacaciones, y se encuentra en Kribi, Camerún. Un poco lejos, pero verdaderamente merece la pena emprender ese largo viaje para aterrizar en sus playas insólitas.

A penas tres horas de la capital Yaoundé se encuentra este paradisiaco lugar, ahora apodado el “Caribe Africano”. Kribi es reconocida como una de las ciudades más importantes de Camerún por sus playas y puerto, donde se desarrolla una importante actividad pesquera.

A parte de sus kilométricas playas salvajes, posee grandes maravillas naturales como las Cataratas de Lobé. En este punto el río Lobé se funde con el Océano Atlántico. Las vistas que genera esta cascada en medio de la selva proporcionan un gran espectáculo que brinda la naturaleza. Más increíble es aún, cuando los piragüistas que surcan sus aguas gozan de la simbiosis entre el agua dulce y salada.

En el enorme bosque por el que sigue el curso el río Lobé hay numerosas especies vegetales exóticas, siendo habitual encontrarse a los pequeños monitos tití balancearse entre sus ramas. Adentrándonos en la selva, podremos conocer a uno de los pocos pueblos cazadores y recolectores del planeta, los bagdeli.

 

Gran Batanga es otra de las poblaciones atractivas de Kribi, donde se dice que se captura el mejor pescado de Camerún. La familia de pescadores tiene cada día duros días de trabajo. Salen a pescar con canoas de troncos e instrumentos de pesca muy rudimentarios. Aun así, reciben a los turistas hospitalariamente e incluso algunos de ellos saben hablar algo de español. Las mujeres del poblado se encargan de la fase final del proceso, limpiar el pescado y venderle en el enorme puerto.

Un lugar ideal para encontrarse con la naturaleza y vivir las aventuras del día a día de sus poblados, y por qué no, disfrutar de las increíbles playas de Kribi.

Sidi Bou Said y otros encantos de Túnez

Sidi Bou Said es una de las ciudades más bonitas de la República Tunecina. Todas sus casas tienen blancas fachadas y sus puertas y ventanas están pintadas de color azul, color que trae buena suerte según la tradición árabe. Se encuentra en lo alto de un acantilado, mirando hacia el Golfo de Túnez.

En la calle principal hay un gran zoco de souvenirs, en el que numerosos vendedores reclaman al turista para vender pañuelos, rosas del desierto e infinidad de objetos. A veces, pueden resultar agotadores, pero es prácticamente obligatorio regatear el precio.

Entre las muchas cafeterías, destaca el Café des Nattes, en el que se puede tomar el típico té con piñones mientras disfrutas de unas vistas sensacionales. Oscar Wilde o Paul Klee son algunos de los muchos artistas que encontraron inspiración en este rincón tunecino.

Rodolphe D’Erlanger popularizó Sidi Bou Said en 1912, cuando construyó un espectacular palacio, convertido hoy en el Centro de Músicas Árabes y Mediterráneas, momento en el que muchos tunecinos quisieron convertir esta ciudad, en la que el olor de los jazmines inunda sus calles, en su lugar de veraneo. No pierdas tampoco la ocasión de ver la Mezquita y el Faro, del siglo IX.

A poca distancia se encuentran las ruinas de Cartago, una de las ciudades más importantes del Imperio Romano, Patrimonio de la Humanidad y otro lugar que merece la pena visitar. Del resto del país, destacan el anfiteatro de El Djem, la mezquita de Monastir, la kasbah y el bazar de Sousse, la mayor y más antigua mezquita del occidente islámico en Kairouan (considerada Ciudad Santa del Magreb y declarada Patrimonio de la Humanidad), los restos romanos y bizantinos de Tozeur (ciudad que ha servido de escenario para La guerra de las galaxias y El paciente inglés), los espejismos de Chott el Jerid (el gran lago salado), las casas trogloditas de Matmata y un largo etcétera.

En cuanto a su gastronomía, es la propia de El Magreb, aunque tiene notas propias e influencias de los pueblos que han habitado la tierra (bereberes, árabes, moriscos, turcos…). Una de sus señas de identidad es la diversidad de los condimentos y especias que emplea: comino, azafrán, hierbabuena, cilantro, canela, cúrcuma o pimentón, entre otros. Un país al que ir… Y volver.