Ruta por los pueblos tradicionales de Bulgaria

Una ruta por los pueblos tradicionales de Bulgaria, es una oportunidad única para para conseguir acercarnos de una manera natural a su cultura y llegar a comprender sus tradiciones, lo que conlleva en sí mismo un enriquecimiento cultural sin parangón, algo que cualquier viajero debe buscar en sus rutas.

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Los lugareños de estos pequeños pueblos solamente hablan su lengua natal, por lo que una visita sin conocer esta lengua, puede quedarse muy pobre, ya que será complicado conocer las peculiaridades de la zona. Lo ideal para conseguir un pleno disfrute de estas rutas es contar con la figura de un traductor-guía. Si están interesados en encontrarlo, pueden consultar la página de Senderismo Europa, donde le ofrecerán este servicio, en el que tienen una gran experiencia. Este guía podrá contarles la historia que precede a esas localidades, así como las leyendas y anécdotas que son parte de la cultura popular, todo ello mientras se recrean con la belleza de las características calles y monumentos que les rodean.

Desde el primer momento en el que se adentren en el interior de Bulgaria, en estas pequeñas joyas enmarcadas entre montañas, podrán tener la sensación de haber viajado al pasado, ya que las pequeñas casas han mantenido su estructura de generación en generación, sin ser reconstruidas. Sin duda les resultará agradable pasear por calles empedradas, visitar pequeñas casas de madera y piedra que en la actualidad siguen habitadas por jóvenes y mayores que en su mayoría se dedican a la agricultura, artesanía y ganadería, teniendo una vida plena en el medio rural, y con respeto hacia el entorno natural en el que están inmersos.

En estas rutas no puede tampoco faltar la parte gastronómica, pues es precisamente en este espacio, tan separado de las ciudades, donde puede disfrutarse la verdadera cocina búlgara, con una mezcla de sabores únicos en toda Europa. Por ejemplo, para desayunar podrá disfrutar de un banitsa, una especie de bollo circular, que es el desayuno más común de los búlgaros, tomar un como aperitivo el famoso Lukanka, un salami de carne de cerdo aderezada con especias típicas de Bulgaria, recobrar fuerzas para su viaje en el almuerzo con un exquisito Kavarma , estofado cocinado a fuego lento en cazuela de barro, normalmente de carne de cerdo troceada en cubitos, y verduras y hortalizas variadas como el tomate, cebolla, puerro, pimiento verde, zanahorias y champiñones y para cenar no puede dejar de probar el Tarator una sopa fría de pepino con la textura de un yogurt perfecta para una cena sabrosa y ligera.

Pero sin lugar a dudas, lo que más les llamará la atención es la arquitectura, en este momento, el gobierno búlgaro, está teniendo muy en cuenta la importancia de su patrimonio y ha creado reservas arquitectónicas: aldeas o distritos, que cualquier viajero no pueden dejar de visitar, ejemplos de ellas son la ciudad de Koprivshtitsa, el Casco Viejo de Plovdiv, Kovachevitsa, el pueblo de Arbanasi, el pueblo de Bozhentsi, el pueblo de Brashlyan, el pueblo de Delchevo, el pueblo de Dolen, “Etara”, Zheravna, pueblo de Stefanovo y Shiroka Laka.

Pero si hay algo por lo que destaca Bulgaria y que nunca debemos dejar de mencionar, es por su mezcla, la cultura es un reflejo de la mezcla de los pueblos que han pasado por esta zona, y esto se observa en la arquitectura, en la gastronomía y en el carácter de sus habitantes, la mezcla es lo que hace de Bulgaria un entorno plenamente único

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