Desconexión en las playas de Kribi

Ni rastro de hamacas y sombrillas, ni de chiringuitos, ni de hoteles a primera línea de la playa, ni siquiera de turistas… Este es el escenario idílico de aquellos que buscan una verdadera desconexión del planeta en vacaciones, y se encuentra en Kribi, Camerún. Un poco lejos, pero verdaderamente merece la pena emprender ese largo viaje para aterrizar en sus playas insólitas.

A penas tres horas de la capital Yaoundé se encuentra este paradisiaco lugar, ahora apodado el “Caribe Africano”. Kribi es reconocida como una de las ciudades más importantes de Camerún por sus playas y puerto, donde se desarrolla una importante actividad pesquera.

A parte de sus kilométricas playas salvajes, posee grandes maravillas naturales como las Cataratas de Lobé. En este punto el río Lobé se funde con el Océano Atlántico. Las vistas que genera esta cascada en medio de la selva proporcionan un gran espectáculo que brinda la naturaleza. Más increíble es aún, cuando los piragüistas que surcan sus aguas gozan de la simbiosis entre el agua dulce y salada.

En el enorme bosque por el que sigue el curso el río Lobé hay numerosas especies vegetales exóticas, siendo habitual encontrarse a los pequeños monitos tití balancearse entre sus ramas. Adentrándonos en la selva, podremos conocer a uno de los pocos pueblos cazadores y recolectores del planeta, los bagdeli.

 

Gran Batanga es otra de las poblaciones atractivas de Kribi, donde se dice que se captura el mejor pescado de Camerún. La familia de pescadores tiene cada día duros días de trabajo. Salen a pescar con canoas de troncos e instrumentos de pesca muy rudimentarios. Aun así, reciben a los turistas hospitalariamente e incluso algunos de ellos saben hablar algo de español. Las mujeres del poblado se encargan de la fase final del proceso, limpiar el pescado y venderle en el enorme puerto.

Un lugar ideal para encontrarse con la naturaleza y vivir las aventuras del día a día de sus poblados, y por qué no, disfrutar de las increíbles playas de Kribi.