Estocolmo, máximo exponente de la belleza nórdica

El norte de Europa es uno de los enclaves más bellos del mundo, y dentro de él, Estocolmo es la ciudad más destacada. En ocasiones se la denomina la “Venecia del norte”, gracias a sus canales y su belleza arquitectónica. La localidad ha sido descrita y en ocasiones protagonista para grandes autores de la novela sueca, como Stieg Larsson, Henning Mankell o Camilla Läckberg, y dispone de muchos lugares de interés. Aquí te mostraremos algunos.

En primer lugar, un paseo por la ciudad vieja (Gamla Stan) te permitirá contemplar la Catedral y el Palacio Real, con su cambio de guardia. Sin embargo, debes recorrer las calles de esta zona, sin miedo, sin mapa, descubriendo todos los monumentos y los bonitos edificios. Perderse es imposible ya que se encuentra en una isla y siempre te darás de frente con el mar. También aquí podemos ver el gran Parlamento o el Ayuntamiento, donde se celebra la cena de los Premios Nobel. Para terminar el trayecto, puedes acudir a la Plaza Mayor, a las calles comerciales o ver las distintas iglesias.

Otra manera de ver la ciudad es a bordo de un barco, que te mostrará Estocolmo de una manera diferente para que te lleves todas las perspectivas posibles. Para moverse por el centro, nada mejor que el metro, en el que las estaciones son una obra de arte en sí misma, con decorados y pinturas espectaculares.

La capital sueca cuenta con numerosos museos. Destaca el Vasa, donde podremos admirar un barco de guerra del siglo XVII, y el de Abba, dedicado al grupo que en su día ganó Eurovisión y en el que conocerás sus inicios y su trayectoria. Puedes descubrir el Museo de Arte Moderno o Skansen, una colección al aire libre de casas y costumbres del pueblo sueco desde el siglo XVI. Otros lugares de interés son el Museo Nórdico o el Nacional de Bellas Artes.

Para terminar, puedes desplazarte para ver enormes monumentos como Vaxholm, una inmensa fortaleza construida en 1549, o el Palacio de Drottningholm, cuya construcción original data del siglo XVI. Dispone de teatro, iglesia e imponentes jardines, uno barroco y otro de estilo inglés. En su terreno podemos ver también el Pabellón chino, cuya estructura se basa en el rococó francés y en el arte asiático.