Otras maravillas del mundo moderno: Machu Picchu

Su peculiar arquitectura y el halo de misterio con que lo ha envuelto gran parte de la literatura relacionada con este sitio, hacen de Machu Picchu uno de los destinos turísticos más populares del planeta. Este poblado andino construido a mediados del siglo XV fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983 (curiosamente, ayer se cumplieron 29 años de dicho reconocimiento) y también forma parte de las nuevas siete maravillas del mundo moderno.

Ha habido distintas teorías sobre el porqué de esta construcción: palacio, santuario religioso, fortaleza o ciudadela, etcétera (estos últimos parecen haber sido descartados). Hoy en día, este parque arqueológico y natural sirve de escenario a eventos como el mayor concurso de avistamiento ornitológico de Sudamérica, celebrado hace unos días.

Y una cosa está clara: si se tiene ocasión, no se debe desaprovechar la oportunidad de visitarlo y verlo por uno mismo. Para ir por libre, lo mejor es ir en tren desde Cusco a Aguas Calientes y tomar un autobús. La entrada debe pagarse en soles, la moneda peruana y es muy recomendable hacer el cambio en Lima o en Cusco.

Lo ideal es dormir en Aguas Calientes y levantarse sobre las 5 de la mañana para coger los primeros autobuses, ya que The Skagit County Crisis Center is an 16-bed crisis mental health stabilization and sub-acute THC Detox program. solo se permite el ascenso de 400 personas al día. Aunque solo podrás visitar cada sitio una vez, la entrada puede online casino usarse durante 3 días.

Además de Machu Picchu (“Montaña best online casino Vieja” en quechua), existen otros famosos sitios en el complejo inca:

  • El Cerro Wayna Picchu (“Montaña Nueva” en quechua), especialmente famoso por servir como telón de fondo de las panorámicas de Machu Picchu, aunque también alberga importantes restos arqueológicos.
  • El Camino Inca. La principal ruta de acceso a Machu Picchu a finales del siglo XV es hoy la ruta de trekking más popular de Perú. Dura entre 3 y 4 días y debe realizarse en grupo, acompañado por guías de la zona.
  • El Templo de la Luna. Es un conjunto de cuevas que pudo tener usos funerarios. Aunque el nombre no goza de respaldo arqueológico, se cree que puede habérsele dado para distinguirlo del Templo del Sol de Machu Picchu. Se encuentran a poco menos de dos horas caminando desde la ciudad.
  • La Roca Sagrada. Es una piedra, asentada sobre un pedestal, de 3 metros de altura y 7 de ancho. Indica el extremo norte de la ciudad y es el punto de partida del camino a la Montaña Nueva.

Si quieres ampliar información, puede resultarte de utilidad el sitio web del Ministerio de Cultura de Perú.

Sidi Bou Said y otros encantos de Túnez

Sidi Bou Said es una de las ciudades más bonitas de la República Tunecina. Todas sus casas tienen blancas fachadas y sus puertas y ventanas están pintadas de color azul, color que trae buena suerte según la tradición árabe. Se encuentra en lo alto de un acantilado, mirando hacia el Golfo de Túnez.

En la calle principal hay un gran zoco de souvenirs, en el que numerosos vendedores reclaman al turista para vender pañuelos, rosas del desierto e infinidad de objetos. A veces, pueden resultar agotadores, pero es prácticamente obligatorio regatear el precio.

Entre las muchas cafeterías, destaca el Café des Nattes, en el que se puede tomar el típico té con piñones mientras disfrutas de unas vistas sensacionales. Oscar Wilde o Paul Klee son algunos de los muchos artistas que encontraron inspiración en este rincón tunecino.

Rodolphe D’Erlanger popularizó Sidi Bou Said en 1912, cuando construyó un espectacular palacio, convertido hoy en el Centro de Músicas Árabes y Mediterráneas, momento en el que muchos tunecinos quisieron convertir esta ciudad, en la que el olor de los jazmines inunda sus calles, en su lugar de veraneo. No pierdas tampoco la ocasión de ver la Mezquita y el Faro, del siglo IX.

A poca distancia se encuentran las ruinas de Cartago, una de las ciudades más importantes del Imperio Romano, Patrimonio de la Humanidad y otro lugar que merece la pena visitar. Del resto del país, destacan el anfiteatro de El Djem, la mezquita de Monastir, la kasbah y el bazar de Sousse, la mayor y más antigua mezquita del occidente islámico en Kairouan (considerada Ciudad Santa del Magreb y declarada Patrimonio de la Humanidad), los restos romanos y bizantinos de Tozeur (ciudad que ha servido de escenario para La guerra de las galaxias y El paciente inglés), los espejismos de Chott el Jerid (el gran lago salado), las casas trogloditas de Matmata y un largo etcétera.

En cuanto a su gastronomía, es la propia de El Magreb, aunque tiene notas propias e influencias de los pueblos que han habitado la tierra (bereberes, árabes, moriscos, turcos…). Una de sus señas de identidad es la diversidad de los condimentos y especias que emplea: comino, azafrán, hierbabuena, cilantro, canela, cúrcuma o pimentón, entre otros. Un país al que ir… Y volver.

Praga: la capital de Bohemia

La capital de la República Checa es también conocida como La Ciudad de las Cien Torres o La Ciudad Dorada. Un fuerte aire medieval envuelve esta ciudad de cuento de hadas en la que encontrarás hermosas calles y numerosos sitios a descubrir.

Praga se ha desarrollado desde el siglo IX, siendo una de las capitales más importantes de Europa en los siglos XVIII y XIX. Aunque el siglo XX la castigó con dos guerras mundiales y la dictadura nazi, conserva muchos y muy hermosos monumentos.

Y es que no son pocas las obras que puedes contemplar en esta ciudad, uno de los centros culturales más importantes de Europa Central. Por eso, y para planificar mejor tus recorridos, la división de Praga según los barrios del casco histórico (declarado Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad por la UNESCO en 1992) puede resultarte de gran utilidad. Sigue leyendo y descubre qué no puedes perderte de cada zona:

Zona Hradčany

Catedral de San Vito
  • El Castillo de Praga, considerado la mayor fortaleza medieval del mundo. Ha sido durante años la residencia de los reyes de Bohemia.
  • La Catedral de San Vito es la mayor y más espectacular obra gótica de Praga. Seis siglos se emplearon en su construcción.
  • El Loreto es uno de los más relevantes lugares de peregrinación del país. En su claustro hay una réplica de la Casa de la Virgen María.
  • El Monasterio de Strahov, fundado en 1143 cuenta con una hermosa biblioteca y una destacada pinacoteca.
  • El Callejón del Oro, en el interior del castillo, debe su nombre a los orfebres que vivieron en ella en el siglo XVII. Presume también de haber alojado al famoso escritor Franz Kafka.

Zona Malá Strana (Ciudad Pequeña)

  • La Iglesia de San Nicolás, el máximo exponente del estilo barroco en la capital de la República Checa.

Zona Staré Město (Ciudad Vieja)

  • La Plaza de la Ciudad Vieja ha sido el centro de la vida de la ciudad desde la Edad Media.

    Reloj Astronómico

  • El Reloj Astronómico se encuentra en la Torre del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja, fue construido en 1490 y es el reloj medieval más famoso del mundo.
  • El Puente de Carlos une la Ciudad Vieja con Malá Strana. Sus más de 500 metros de longitud y sus 30 estatuas lo convierten en uno de los monumentos más emblemáticos de Praga.
  • La Casa Municipal es uno de los edificios Art Nouveau más destacados de Praga.
  • El Clementium es el segundo complejo arquitectónico más grande de la ciudad. Es la antigua sede del colegio jesuita y de la universidad.
  • La Torre de la Pólvora es otra de las obras más famosas de Praga. Se trata de una ennegrecida torre gótica que se encuentra en la entrada de la Ciudad Vieja.

Zona Nové Město (Ciudad Nueva)

Casa Danzante

  • La Casa Danzante es un edificio deconstructivista de 1997. También se le conoce como Ginger and Fred, por su parecido con una pareja de bailarines.
  • La Plaza de Wenceslao, el centro de la Ciudad Nueva, ha sido testigo de gran parte de los acontecimientos de la historia reciente de Praga.

Otra zona que merece una visita es el Barrio Judío (Josefov). En él encontrarás el impresionante Antiguo Cementerio Judío, en el que se estima que hay más de 100.000 cuerpos enterrados y sus seis sinagogas.

Destacan también el Museo Nacional de Praga y el Museo judío de Praga, el Teatro Negro, el Teatro Nacional de Praga y el Teatro del Ballet Nacional.

Si te atreves con las comidas típicas, los platos más característicos de la República Checa son: goulash (que tiene como base un estofado de carne con vegetales), kulajda (sopa cremosa a base de puré de patatas, setas y leche agria), bramborak (tortilla frita de masa de patata), knedlíky (bolas de harina hechas a base de patatas o pan rallado), utopenec (salchichas maceradas con pimiento y cebolla frita) y otros muchos.

La cerveza ocupa un puesto de honor en Praga: la Pilsner Urquell es la más famosa, pero son muchos los locales que fabrican su propia cerveza, así que tendrás dónde elegir.