Tailandia y su experiencia con elefantes

Cuenta la historia que una princesa llamada Maya soñó una noche que un elefante blanco entraba dentro de ella. Varios sabios en la interpretación del sueño previeron que daría a luz a un redentor de la humanidad. Así fue que meses después, nació de sus entrañas Buda. Esta es una de las leyendas que mitifican la figura del elefante en la vida de Tailandia.

Chiang Mia es una de las ciudades con mayor actividad entorno a este majestuoso animal. Al norte de Bangkok, es una ciudad mucho menos transitada que la capital. La Rosa del Norte, como así la conocen los tailandeses, tiene un gran peso cultural.

En 1926, el Rey Mengrai que fundó la ciudad, construyó un muro que actuar de frontera y elemento de defensa contra las invasiones birmanas. Este muro demarcará hasta la actualidad el casco antiguo con el resto de la ciudad. En el interior de la zona amurallada se encuentra el famoso templo Phra Singh (Buda León) muy llamativo por los tonos amarillos que emplea en la fachada de todo el edificio.

Si visitas la ciudad, merece la pena viajar unos cuantos kilómetros en coche para desconectar en el maravilloso Parque Nacional de Doi Inthanon. En este espacio natural encontrarás multitud de templos, cascadas como la de Mae Ya y paisajes de ensueño. Lo más increíble es que en él habitan algunas tribus de la etnia Mong que se dedican a actividades primitivas como el cultivo de verduras.

Como empezamos el post, si te gustan los elefantes en esta ciudad podrás disfrutar de uno de los parques de elefantes más reconocidos de Tailandia: El Elephant Nature Park, donde se realiza de forma voluntaria una labor de rescate y protección a estos animales. Podrás dar de comer a los elefantes, bañarlos, o ayudar al parque en el sistema de voluntariado.

Otro de los lugares que os proponemos para los amantes de los elefantes es el Elephant Training Center, que se encuentra en la villa de Ta Yaak en la provincia de Chiang Mai. Allí podrás ver cómo nacer una elefante y como les enseñan a llevar personas.

Lejos de los show y representaciones que les obligan a hacer en algunos santuarios tailandeses, éstos son los centros más humanos que se dedican a cuidar a estos grandes mamíferos tan dóciles y amables.

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